Cómo lavar una almohada

Mantener nuestra almohada en un buen estado es indispensable para nuestro descanso y en consecuencia para nuestra salud. Es habitual que con el paso del tiempo se vayan acumulando ácaros y bacterias que pueden suponer un problema para nuestra salud. Por ello, es importante que las limpiemos periódicamente.

Ahora bien, la lavor de limpiar nuestras almohadas pueden suponer un peligro para las propiedades de la misma. Por ello, lo primero que debemos hacer es prestar atención a su etiqueta, donde aparece la composición y el correcto modo de lavado.

Lavadora

Si en la etiqueta pone que puede lavarse en la lavadora, comprobaremos la temperatura que admiten sus materiales, la cual debería aparecer en la etiqueta, en el caso de que no aparezca lo mejor es lavarla con agua fría o templada. Para avarla utilizaremos un suavizante suave.

Un truco a la hora de lavar almohadas es meter una pelota de tenis, lo que ayuda a impedir que se hagan bolas en la almohada. Por otro lado, a la hora de secarla lo mejor es meterla en la secadora y pararla cada 10 minutos para esponjarla. En el caso de que no tengamos secadora deberemos exponerla al sol evitando colgarlas ya que con el peso se deformarías.

Lavar a manos

Llenaremos un barreño con agua tibia con un poco de suavizante suave y la mantendremos sumergida hasta que absorba el agua con el detergente.  Después llegará el momento de enjuagarla, para ello necesitaremos repetir varias veces el paso anterior solo que el barreño no contendrá más que agua tibia.

Es importante que la escurramos muy bien, de lo contrario podría aparecer moho en nuestras almohadas.

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