
Hay muchas cosas que tenemos en nuestra casa que no solemos limpiar habitualmente y que normalmente pasan desapercibidas. Un claro ejemplo de esto son las lámparas, sobre todo las que tenemos en el techo.
La acumulación de suciedad en las pantallas y bombillas causa una pérdida parcial de luminosidad, algo que puede llegar a aumentar la factura de la luz. Lo primero que debemos tener claro es que tenemos que limpiar las lámparas cuando estén frías y no desprendan calor las bombillas. A continuación te dejamos con unos sencillos trucos:
Lámparas de araña: con la ayuda de un rociador, extenderemos una mezcla de agua, jabón y alcohol. Después pasaremos un trapo limpio y seco.
Lámparas halógenas: se tienen que limpiar con un trapo de algodón totalmente seco, nada de humedad.
Lámparas de cristal: podemos usar amoniaco para quitar el polvo y después pasar un trapo para dar brillo.
Lámparas de papel: para dejarlas limpias, lo mejor es pasar un paño seco primero y después pasar una goma de borrar blanda por toda la superficie.
Lámparas de acero inoxidable: lo mejor es mezclar amoniaco y agua y pulverizar sobre la lámpara. Posteriormente pasaremos un trapo limpio para eliminar toda la suciedad.